Fructosa Para El Control Del Peso Y Disminución De La Glicemia
Estudios han comprobado que consumir dosis controladas de fructosa ayudaría a mantener en línea los índices de glicemia, azúcar en la sangre, de los afectados y mejorar el control del peso.Hoy es un hecho que las dinámicas sociales han generado un alto aumento en la tasa de diabetes y obesidad en la población. La alimentación rica en grasa y el sedentarismo, han provocado que muchas personas deban controlar la ingesta de carbohidratos, azúcares y almidones, en la dieta, afectando su calidad de vida por las constantes restricciones con las que deben cumplir.
Es por esta razón, que contar con alternativas saludables que puedan reemplazar dichas restricciones, es de suma importancia, sobre todo cuando este “reemplazo” puede significar un gran aliado a la hora de mantener a raya las patologías que los afectan. La fructosa, azúcar natural que proviene de las frutas principalmente, se ha transformado en una poderosa herramienta de control para aquellas personas que desean adelgazar, son deportistas y diabéticos.
Un suplemento natural y nutritivo
La fructosa, que como bien decíamos, corresponde a un derivado natural del azúcar, se encuentra principalmente en frutas y verduras, y tiene a su favor un sistema de metabolización de mayor velocidad que el azúcar normal, lo que impide que se transforme en excesos de glucosa en la sangre, principal causa de malestares en la diabetes y acumulación de grasa en los obesos. “La fructosa se convierte en energía con mayor velocidad y eficacia, una vez en forma de solución, pasa más rápidamente del estómago al intestino, tienen un mayor efecto saciante y una menor repercusión en los niveles de glucosa e insulina en la sangre”, explica la nutricionista experta en obesidad, Marcela Cosentino.
Es así como debido a que la fructosa no aumenta la glucosa en la sangre y no precisa de insulina, las personas que padecen de diabetes pueden tolerarla mejor que otras aúcares, es más, la especialista, Marcela Cosentino, nos explica que bajas dosis de fructosa oral, ayudarían incluso a mejorar los controles glicémicos diarios. “Todo tiene que ver con la forma de metabolizarse de este azúcar y es importante porque la acumulación de azúcar o glucosa en la sangre de un diabético puede ocasionar problemas como la ceguera, insuficiencia renal o enfermedades cardiovasculares. En el caso de quienes quieran bajar de peso, disminuye el nivel de ansiedad al compensar el dulzor que se busca en las golosinas”, concluye la especialista.
Fructosa en el control del peso
El monosacárido fructosa provee sólo 4 kcal/g. y se agrega a los alimentos o bebidas como jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) o en forma cristalina, como se vende en los supermercados. Hoy en día este alimento ha reemplazado a la sacarosa en muchos alimentos en virtud de su poder edulcorante y de las propiedades funcionales que realzan el sabor, el color y la estabilidad del producto.
En este aspecto, la fructosa, resulta un gran aliado para controlar el peso en aquellas personas que quieren bajar de peso o son deportistas, ya que si bien, aporta un cierto número de calorías, se diferencia de los otros endulzantes químicos al generar el mismo nivel de saciedad y aumentar el dulzor de los alimentos.
Hay, eso sí, ciertas salvedades que se den tener en cuenta ya que muchos de estos productos presentes en el mercado se rotulan como “sin azúcar”, lo que puede llevar a la confusión respecto al aporte calórico. El hecho de que dichos productos contengan fructosa en lugar de sacarosa, no significa que aporten menos calorías que las que contienen azúcar. De hecho, comenta la especialista, “el aporte energético de ambas sustancias edulcorantes es similar”.
Es por esta razón, que los productos con fructosa no son los más adecuadas para las personas con obesidad, aunque sí pueden ser una buena opción para quienes tienen diabetes o aquellas personas con un leve sobrepeso o peso normal que quieran rebajar unos kilos. Por otra parte, el consumo excesivo de fructosa contribuye a aumentar el nivel de los triglicéridos en sangre, por lo que no se ha de abusar de este producto. “Una dosis adecuada es no más de dos cucharaditas en una taza de café”, enfatiza la nutricionista, quien además nos señala que el producto ideal que debemos buscar debe estar endulzado con fructosa y un toque de sucralosa (edulcorante de alta intensidad derivado directo del azúcar), ya que de esta forma se están quitando algunas calorías extras y además se mantiene la dosis exacta de fructosa para regular los niveles de saciedad y glicémicos, según sea el caso. “Es cosa de leer etiquetas, hoy en el mercado, hay muchas mermeladas que tienen esta dosis perfecta”, concluye la especialista.
Fuente: terra.cl
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